Lo que aprendí en mi primera novia (y casi me hace renunciar)
Llegué tarde, se me olvidó el iluminador y la mamá lloró antes que la novia. Te cuento todo.
Tenía 19 años y le dije que sí a una boda sin haber hecho nunca una novia. Voy a contar cómo salió porque creo que a alguien le va a servir más que un tutorial.
Llegué tarde
Calculé el tiempo desde mi casa un domingo, y la boda era un sábado. Cuarenta minutos de diferencia. Llegué con la novia ya nerviosa y con la mamá mirándome el reloj.
Desde ese día calculo el traslado el mismo día de la semana y a la misma hora, una semana antes. Suena exagerado. No lo es.
Se me olvidó medio kit
Empaqué de memoria a las 2 de la mañana. Ahora tengo una lista impresa que tacho producto por producto la noche anterior. Es la misma lista que les doy a mis alumnas en el curso de novias.
No confíes en tu memoria a las 2 de la mañana. Nunca.
Lo que salió bien
El maquillaje. Después de todo el desastre logístico, cuando la novia se vio en el espejo se quedó callada un rato largo y luego me abrazó. Su mamá lloró. Yo lloré en el carro después.
Aprendí que la técnica se puede tener y aun así hacerlo todo mal, porque este trabajo es 40% maquillaje y 60% manejar un día muy emocional para gente que no te conoce. Eso es lo que te hace cobrar bien y que te recomienden.
¿Te sirvió esto?
En mis cursos explico todo esto con la cámara encima, paso a paso y con práctica guiada.